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lunes, 16 de septiembre de 2013

APRENDER A PERDONAR

El perdón es un bisturí que extirpa
las cicatrices emocionales.
Maxwell Maltz.
     Aprender a perdonar, es tan importante como apren­der a vivir. El perdón, es necesario para una vida sana, de paz y tranquilidad. Es una liberación que experimentas, cuando te decides a perdonar de corazón. El perdón debe comenzar con uno mismo. Hay co­sas que ayer hiciste y ahora ya no te parecen, decisiones que tomaste equivocadamente y hoy te arrepientes, per­dó­nate. En aquel momento pensabas diferente, no tenías la experiencia que ahora tienes, la manera de ver las cosas era distinta. Nada ganas con mortificarte. Perdónate, toma la enseñanza y sigue adelante. La vida continúa, a pesar de los errores, a pesar de las equivocaciones, la vida sigue.

         Si aprendes a perdonarte te será más fácil perdonar a otros. Entenderás que no siempre somos dueños de nuestros actos. A veces nos dejamos llevar por impulsos, por el enojo, por el deseo de venganza, y eso en ocasiones, nos hace actuar en forma indebida, o inesperada.

         Hay personas soberbias, que se jactan de no perdonar, de “quemar los puentes” dicen, pensando que eso les da un mayor valor como personas. En realidad, lo que hacen es atar la bondad y la capacidad de amar con que fueron creadas, y ese camino que debía ser agradable se va convirtiendo en un camino más duro, cada vez más estrecho. Se vive con mayor desconfianza y se está más dispuesto a pensar mal que bien de las personas. La vida se vuelve una lucha constante, una batalla sin tregua.

         Cuando no perdonas, en realidad no ganas nada. Talvez la creencia de que la otra persona pierde tu cariño, tu aprecio, o tu amistad, te anime. Sin embargo, quien más pierde eres tú, porque siempre tendrás el mal sa­bor de la ofensa, del agravio, y eso no te dará tranquilidad. Tendrás la incomodidad en tu interior. Cada vez que recuerdes la ofensa te molestará, te dolerá, te robará el bienestar, aunque sólo sea por un momento. Sufres más de una vez. Tú eres especial, eres una creación única, compórtate como tal, aprende a perdonar y a perdonarte, vivirás mejor.

         Para perdonar  es  necesario  amar.  Quien primero debe aprender a  amarse es uno mismo. Que has cometido muchos errores, de acuerdo. Ya te diste cuenta de ello, procura no volver a cometerlos y perdónate. Tú al igual que todos los seres humanos puedes equivocarte, pero eso no significa que vas a sufrir siempre por ello. Ya pasó.

         Cada error que se comete, trae su consecuencia. Eso es suficiente. Aprende la lección, pero ya no te mar­ti­rices. Es otra persona quien te ofendió, te arruinó parte de la vida. Perdónala. Cuando te ofendió sufriste, ya no sufras. Aunque esa persona nunca te pida perdón, ámate a tí misma perdonándole. Cuando tú perdonas, la herida poco a poco va sanando, de tal modo que con el tiempo recuerdas la ofensa, pero sin rencor, sin hacerte daño, nada más como un bache del camino.
         Cuando perdonas liberas el resentimiento. Cuando no perdonas sufres. Sientes desaliento y hasta puede disminuir tu autoestima, puedes desfigurar la autoimagen que tienes. Eso no es saludable, no es de una persona con fe en Dios. Piensa un poco en tu vida y en todas las personas que te han ofendido y en silencio, interiormente PERDÓNALES. Aún si ellos nunca te han pedido perdón. Haz tu propia liberación. No es tan difícil como parece. Tú eres inteligente, actúa como tal, procura tu bienestar espiritual. No permitas que un mal recuerdo, dañe, opaque o perjudique tu vida actual. El ayer ya pasó. Cicatriza tus heridas. Perdona. Tu esencia es de amor. Si hay amor hay perdón, si hay perdón hay liberación. Si hay liberación, habrá paz, tranquilidad, sanidad física y mental. Habrá felicidad. La felicidad es un estado de ánimo que sentirás en el momento en que desaparezcan los sentimientos negativos, en que desaparezca el rencor, el deseo de venganza, la frustración.

         A veces el perdón es difícil, porque somos humanos y el perdón es divino, pero la esencia que hay en nuestro ser es divina. Busca tu esencia. Descubre todo lo bueno que hay en ti. Recuerda que tú no eres una creación de laboratorio, eres producto de la creación divina. Desde antes de nacer Dios puso en ti parte de su grandeza. A medida que te fuiste desarrollando, el ambiente y las experiencias, hicieron que fueras encubriendo esa grandeza, pero  sigue allí, sólo necesitas descubrirla poco a poco. ¿Te atreves? o ¿Quieres seguir viviendo sin conocer esa grandeza con que Dios te mandó al mundo? ¿Quieres seguir viviendo sin conocer la verdadera felicidad, la verdadera liberación? Tú decides. Porque Dios con toda su omnipotencia, te dio el libre albedrío. Te señala el camino, pero si no quieres seguirlo no lo sigues. ¿Ya tienes 50 años y te consideras mayor?. Aún puedes hacerlo. Nunca es tarde para perdonar, para liberarse.

         Si te ofende un ser querido, pon en una balanza todo lo bueno que te ha dado esa persona y luego pon lo malo que has recibido. Muchas veces te darás cuenta, que lo bueno que has recibido es mucho más que la ofensa. Además piensa: No siempre las personas nos ofenden o hacen daño porque quieren hacerlo, generalmente lo hacen sin querer. Si creyeras que lo han hecho a propósito, no permitas que te dañen más de una vez. Perdona. Por tu propio bien. Cuando se ama, el perdón es más fácil. Cuando nos amamos a nosotros mismos, el perdón será fácil siempre.

         Cuando estudiaba  último año de secundaria, al final del año todos los estudiantes llevábamos libretas donde nos escribíamos recuerdos, como una manera de despedirnos. Finalizado el noveno grado, todos nos dispersábamos. En esos recuerdos había uno que casi siempre aparecía, decía lo siguiente:

Si amaste alguna vez y te engañaron,
Si quisiste alguna vez y te mintieron
Perdona a los amores   por lo felíz
Que con mentirte te hicieron.

En ese tiempo, ese “recuerdo”, lo escribíamos con facilidad y quizá sin darnos cuenta de la filosofía que encierra. Ahora pensando en el perdón, lo recordaba y creo que tiene validez.
  

Tomado del  libro:  Collar  de  perlas, Secretos  para hacer  de  su  vida una  joya.
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